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En un entorno judicial cada vez más complejo, donde los litigios abordan materias de alta especialización técnica, la figura del perito judicial se consolida como un elemento indispensable para la correcta impartición de justicia. La valoración de daños en un siniestro industrial, la autenticidad de una firma o la viabilidad de un proyecto de ingeniería son solo algunos ejemplos de supuestos donde el conocimiento experto del perito ilumina la labor del juzgador.

La Finalidad de la Prueba Pericial

La prueba pericial tiene como objetivo principal aportar al proceso conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos que exceden del saber común del tribunal. Como establece el Artículo 335 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, su finalidad es permitir al juez «valorar hechos o circunstancias relevantes en el asunto o adquirir certeza sobre ellos».

El dictamen no es una mera opinión, sino un análisis técnico fundamentado que debe cumplir con estrictos requisitos de objetividad y rigor. Por ello, la ley exige que todo perito, al emitir su informe, manifieste bajo juramento o promesa su compromiso de actuar con la mayor objetividad posible, un pilar que garantiza la confianza en su labor.

El Escrutinio en el Proceso: Garantía de Contradicción

A pesar de su importancia, el informe pericial no es un dogma incuestionable. El sistema procesal español garantiza el principio de contradicción, permitiendo a las partes analizar, cuestionar e impugnar los dictámenes presentados.

La parte contraria a quien lo presenta puede, como se desprende del Artículo 427 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, contradecir el dictamen en la audiencia previa. Además, durante el juicio, los peritos pueden ser llamados a comparecer para:

  • Explicar y aclarar los puntos complejos de su informe.
  • Responder a preguntas y objeciones sobre la metodología empleada y las conclusiones alcanzadas.
  • Someterse a la crítica del perito de la parte contraria.

Esta fase es crucial, pues es donde se pone a prueba la solidez, coherencia y rigor científico del trabajo pericial.

La Valoración Judicial: La Sana Crítica como Regla de Oro

En última instancia, la eficacia probatoria del dictamen queda sujeta a la valoración del tribunal. El Artículo 348 de la Ley de Enjuiciamiento Civil es claro al respecto: «El tribunal valorará los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica».

Esto significa que el juez no está obligado a aceptar ciegamente las conclusiones de un perito. Debe ponderar el informe en conjunto con el resto de las pruebas practicadas, analizando la competencia del profesional, la solidez de sus argumentos, la metodología utilizada y la ausencia de parcialidad. La decisión judicial debe ser siempre motivada, explicando por qué acepta o se aparta de las conclusiones técnicas aportadas.

Conclusión

La labor del perito judicial es, por tanto, un ejercicio de alta responsabilidad que exige no solo conocimientos técnicos de vanguardia, sino también un profundo compromiso con la objetividad y la ética. Asociaciones como la nuestra desempeñan un papel fundamental al velar por la formación continua y la deontología de sus miembros, asegurando que los dictámenes aportados a los tribunales sean un fiel reflejo de la ciencia y la técnica, contribuyendo así a una justicia más eficaz y rigurosa.